Podología infantil en Madrid
Los pies de un niño no son pies de adulto en pequeño: cambian en cada etapa del crecimiento, y muchas alteraciones que aparecen en la infancia se corrigen mejor cuanto antes se detectan. En Dentyclass Retiro contamos con podólogos especializados en podología infantil que revisan la pisada, el desarrollo del pie y la forma de caminar de tu hijo, y te explican con claridad qué es normal para su edad y qué conviene tratar.
El podólogo infantil valora cómo se desarrollan los pies y la marcha del niño desde que empieza a caminar hasta la adolescencia. Durante los primeros años el pie cambia mucho: es habitual que parezca plano, que las rodillas se junten o que el niño camine con las puntas hacia dentro, y en la mayoría de los casos son fases normales del crecimiento que se corrigen solas.
Su función es distinguir lo que forma parte del desarrollo de lo que necesita seguimiento o tratamiento. En Dentyclass la consulta de podología infantil incluye la exploración del pie en reposo y en carga, el análisis de la marcha, la revisión del calzado y, cuando hace falta, un estudio biomecánico de la pisada y plantillas personalizadas adaptadas a su edad.
No hace falta esperar a que el niño se queje de dolor. Conviene pedir una valoración si notas alguna de estas señales:
Una revisión hacia los 3 o 4 años, cuando la marcha ya está consolidada, permite comprobar que el pie se está desarrollando con normalidad.
Los pies planos en niños son uno de los motivos de consulta más frecuentes y también uno de los que más dudas generan. En los primeros años es normal que el pie parezca plano, y el arco se va formando poco a poco durante la infancia. Por eso, lo que define una buena valoración es diferenciar el pie plano flexible, propio del desarrollo, del que sí necesita tratamiento.
Estas son las situaciones más habituales en consulta:
Cuando el caso lo requiere, realizamos un estudio de la pisada y adaptamos plantillas personalizadas a la edad y al crecimiento del niño, con revisiones periódicas para ir ajustándolas. Cuanto antes se detecta una alteración, más sencillo suele ser corregirla, y nuestro equipo en Madrid os acompaña en todo el proceso.
Valoramos el pie en reposo y en carga, la movilidad de las articulaciones y la forma de caminar para saber si su desarrollo es el esperado para su edad.
Analizamos la marcha y los apoyos para detectar alteraciones como el pie plano, el pie cavo o la marcha con los pies hacia dentro, y decidir si necesitan tratamiento.
Si están indicadas, diseñamos plantillas personalizadas y las revisamos periódicamente para ajustarlas a medida que crece el pie.
Tratamos uñas encarnadas, durezas y verrugas plantares con técnicas adaptadas a los niños, y os enseñamos a prevenirlas en casa.
Centro en Retiro, en Madrid, con un equipo acostumbrado a tratar con niños y a explicar a las familias cada paso con claridad.
No hay una edad fija. Una primera revisión cuando la marcha ya está consolidada, hacia los 3 o 4 años, ayuda a comprobar que el pie se desarrolla con normalidad. Antes de esa edad conviene consultar si notas caídas frecuentes, marcha de puntillas o dolor.
En muchos casos, sí. El pie plano flexible es habitual en los primeros años y el arco se va formando con el crecimiento. Lo importante es valorar si es flexible y sin dolor, que solo requiere seguimiento, o si hay rigidez, dolor o cansancio, que pueden necesitar tratamiento.
No todos los niños con pies planos necesitan plantillas. Solo se indican tras una valoración, cuando hay dolor, cansancio o una alteración de la pisada que lo justifica. Si se ponen, se revisan periódicamente para adaptarlas al crecimiento.
Evita cortarla en pico o manipularla en casa, porque puede empeorar o infectarse. El podólogo puede tratarla en consulta de forma poco molesta para el niño y explicaros cómo cortar las uñas para que no vuelva a pasar.
Hablamos con vosotros sobre las molestias o dudas, exploramos los pies del niño en reposo y caminando, revisamos su calzado y os explicamos qué hemos visto y si hace falta tratamiento o seguimiento. Conviene traer el calzado que usa a diario.
